La eliminación del bloqueo geográfico en el comercio electrónico

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El pasado 2 de marzo de 2018 se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea el Reglamento (UE) 2018/302, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 28 de febrero, sobre medidas destinadas a impedir el bloqueo geográfico injustificado y otras formas de discriminación por razón de la nacionalidad, del lugar de residencia o del lugar de establecimiento de los clientes en el mercado interior, que entró en vigor a los veinte días de su publicación. No obstante, no resultó aplicable hasta el 3 de diciembre de 2018.

¿CUÁL ES EL OBJETIVO DEL REGLAMENTO?

El Reglamento forma parte de la Estrategia de Mercado Único Digital, que entre otros objetivos, pretende potenciar las transacciones transfronterizas digitales dentro de la Unión. Este Reglamento nace de la necesidad de eliminar las prácticas comerciales discriminatorias por razón de la nacionalidad, lugar de residencia o del lugar de establecimiento de los clientes que provocan un bloqueo geográfico injustificado. De esta manera se mejora el acceso de los consumidores y de las empresas a los bienes y servicios digitales en toda la Unión Europea.

Por tanto, el fin último del Reglamento es proteger la libre circulación de las mercancías y prestación de servicios en el mercado único interior, dentro del entorno digital, eliminando las prácticas comerciales discriminatorias por razón de la nacionalidad, residencia o ubicación geográfica.  Es decir, el Reglamento prohíbe determinas prácticas comerciales que bloquean las transacciones transfronterizas dentro de la Unión y obstaculizan el libre funcionamiento del mercado interior.

BARRERAS TRANSFRONTERIZAS DISCRIMINATORIAS

Las barreras más usadas por los comerciantes se pueden agrupar en dos grupos:

  1. Las denegaciones o limitaciones de acceso a la interfaz en línea cuando el dispositivo se encuentra en una ubicación determinada. Por ejemplo, cuando un comerciante español deniega el acceso a su sitio web o aplicación móvil a un potencial cliente que se ubica en Italia.
  2. Las condiciones generales de acceso son distintas para clientes locales y extranjeros, como por ejemplo, estableciendo precios netos diferentes, impidiendo finalizar la compra al cliente extranjero o impidiéndole pagar con una tarjeta de un determinado país.

Estas practicas se realizan usando criterios tales como la dirección IP para acceder a una interfaz en línea, la lengua o domicilio de entrega seleccionado, o el Estado miembro de emisión del instrumento de pago.

Por tanto, las prácticas discriminatorias a las que el Reglamento pretende hacer frente son las condiciones generales y otras informaciones que el comerciante pone a disposición del cliente como condición previa para obtener acceso a los productos o servicios ofertados, tales como el precio, las condiciones de pago y las condiciones de entrega, y el rechazo absoluto o limitación a la venta de productos o prestación de servicios por motivos relacionados con la ubicación o nacionalidad del cliente (denegando el acceso a la interfaz en línea por motivos geográficos). De manera que, todo aquel comerciante que basándose en la ubicación del cliente bloquee o limite su acceso a la interfaz en línea, o aplique condiciones generales de acceso diferentes a un cliente local respecto a uno extranjero por razón de su ubicación, estará contraviniendo lo dispuesto en el Reglamento.

¿QUÉ COMERCIANTES SE VEN AFECTADOS POR EL REGLAMENTO?

El Reglamento se aplica a todos los comerciantes que ofrecen sus productos o servicios a clientes nacionales o residentes en la UE (sean consumidores finales o empresas), independientemente de si están establecidos en la Unión o en un tercer país. Por tanto, los comerciantes establecidos en terceros países que operan en la UE están sujetos al presente Reglamento.

¿QUÉ SECTORES SE ENCUENTRA EXCLUIDOS?

Según el Reglamento, las actividades que estarán excluidas de su aplicación son:

  • Servicios de transporte.
  • Servicios audiovisuales.
  • Servicios financieros, incluidos los servicios financieros al por menor.

Respecto a los servicios de contenido no audiovisual protegidos por derechos de autor, como son los libros electrónicos, música en línea, software y videojuegos, NO están sujetos a la prohibición del Reglamento de aplicar diferentes condiciones de acceso sobre criterios geográficos, pero estos servicios SÍ siguen estando sujetos a las prohibiciones en materia de condiciones de pago (no se podrá discriminar los medios electrónicos de pago por razones de ubicación geográfica o nacionalidad), y tampoco se permitirá bloquear o limitar el acceso a interfaces en línea sobre la base de la nacionalidad, residencia o establecimiento del cliente.

¿QUÉ PRÁCTICAS COMERCIALES SE HAN PROHIBIDO?

Las prácticas prohibidas por el Reglamento son las siguientes:

  1. Bloquear o limitar el acceso a la interfaz en línea, de manera que los comerciantes no pueden:
    • Bloquear o limitar el acceso de los clientes a sus interfaces en línea, utilizando medidas tecnológicas o de otro tipo, por motivos relacionados con la nacionalidad, con el lugar de residencia o con el lugar de establecimiento del cliente
    • Redirigir a un cliente a una interfaz en línea diferente a la interfaz en línea a la que el cliente hubiera intentado acceder inicialmente en función de su presentación, elección de lengua u otras características que la hagan específica para los clientes de una determinada nacionalidad, salvo que el cliente haya consentido expresamente. En caso de que exista consentimiento expreso, la versión de la interfaz en línea a la que el cliente trató de acceder inicialmente seguirá siendo fácilmente accesible para ese cliente.
  2. Aplicar condiciones generales de acceso diferentes por razón de la ubicación del cliente, cuando:
    • El cliente que pretende comprar de un comerciante productos, y estos o bien se entreguen en un lugar de un Estado miembro en el que el comerciante ofrece servicios de entrega en el marco de las condiciones generales de acceso, o bien esos productos se recojan en un lugar acordado entre el comerciante y el cliente en un Estado miembro en que el comerciante ofrece tal opción en el marco de las condiciones generales de acceso.
    • El cliente que pretende recibir de un comerciante servicios que se prestan por vía electrónica, que no sean servicios cuya característica principal sea proporcionar acceso a obras protegidas por derechos de autor o a otras prestaciones protegidas, y permitir su utilización, incluida la venta de obras protegidas por derechos de autor y prestaciones protegidas que no tengan soporte material. Por ejemplo, los servicios en nube, los servicios de almacén de datos, el alojamiento de sitios web y los cortafuegos, el uso de motores de búsqueda y directorios de internet.
    • El cliente que pretende recibir de un comerciante servicios, que no sean servicios que se prestan por vía electrónica, en un lugar físico en el territorio del Estado miembro en el que el comerciante ejerza su actividad. Por ejemplo, el alojamiento en hoteles, los acontecimientos deportivos, el alquiler de vehículos y las entradas para los festivales de música y parques de atracciones. Con objeto de aclarar la extensión y limitaciones de estas prohibiciones, hay que indicar que:

Con objeto de aclarar la extensión y limitaciones de estas prohibiciones, hay que indicar que:

  • El comerciante podrá establecer diferencias en las condiciones de acceso cuando dichas diferencias estén basadas en criterios meramente objetivos, por ejemplo, dirigir ofertas o descuentos a clientes que pertenezcan a una determinada asociación o colectivo, siempre que no se discrimine por razones geográficas. También se podrán crear interfaces en línea adaptadas a diferentes países tratándose a los clientes de manera no discriminatoria por razón de su nacionalidad o ubicación geográfica. 
  • El comerciante no está obligado a vender a cualquier nacional o residente de la Unión, pero si prohíbe discriminar por razón de la nacionalidad, residencia o establecimiento del cliente.
  • No impone una obligación de entrega transfronteriza de productos en otro Estado miembro si el comerciante no ofrece la posibilidad de tal entrega a sus clientes. Es decir, si un comerciante español solo realiza entregas en España u ofrece puntos de recogida en España, el Reglamento no le obliga a establecer entregas o puntos de recogida en Portugal. De manera que los portugueses podrán recoger los productos ellos mismos o a través de un representante en los puntos de recogida establecidos en España.
  • Estas prohibiciones no operan cuando un requisito o prohibición legal específico impida vender bienes o prestar servicios a determinados clientes o a clientes situados en determinados territorios.

  3. Aplicar diferentes condiciones de pago por razones geográficas.

Como premisa hay que indicar que los comerciantes son libres de decidir los medios de pago aceptados. Por lo que una vez el cliente haya elegido el medio de pago, los comerciantes no deben discriminar a los clientes en la Unión rechazando determinadas transacciones o aplicando condiciones de pago diferentes a esas transacciones, por motivos relacionados con la nacionalidad, el lugar de residencia o el lugar de establecimiento del cliente.

Queda expresamente prohibido que los comerciantes traten de manera diferente e injustificada a los clientes por motivos relacionados con:

  1. La ubicación de la cuenta de pago
  2. Con el lugar de establecimiento del proveedor del servicio de pago;
  3. Con el lugar de emisión del instrumento de pago en la Unión.

No obstante, el comerciante debe conservar la libertad de imponer recargos no discriminatorios por el uso de un instrumento de pago, con sujeción al Derecho de la Unión, es decir, el comerciante puede reclamar el abono de cargos por la utilización de instrumentos de pago basados en tarjetas cuyas tasas de intercambio no estén reguladas. No obstante, dichos cargos no pueden ser superiores a los costes directos soportados por el comerciante por la utilización del instrumento de pago.

  4. Acuerdos sobre ventas pasivas

El Reglamento también regula las prácticas comerciales en las que un proveedor prohíbe contractualmente a un comerciante que atienda ventas espontáneas de nacionales o residentes de un Estado miembro determinado, prohibiendo esta práctica. Estás cláusulas son nulas de pleno derecho en la medida que contravienen lo dispuesto en el Reglamento. Esto significa que los comerciantes deben tener libertad para servir a los clientes independientemente de su nacionalidad o lugar de residencia.

¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE SU INCUMPLIMIENTO?

El Reglamento deriva la potestad sancionadora a los Estados miembros, imponiendo la obligación a estos de designar un organismo encargado de velar por el cumplimiento de las disposiciones en el Reglamento, así como de establecer las medidas ante las infracciones cometidas por los comerciantes. Medidas que en todo caso deberán ser eficaces, proporcionales y disuasorias. De momento, debemos esperar a que nuestro poder legislativo se anime a llevar a cabo la tarea encomendada por el legislador europeo para conocer las consecuencias prácticas ante las infracciones del Reglamento.

De momento, debemos esperar a que nuestro poder legislativo se anime a llevar a cabo la tarea encomendada por la Comisión Europea para conocer las consecuencias prácticas de las infracciones del Reglamento.

CONCLUSIÓN

Se han expuesto las principales implicaciones jurídicas que la aplicación del Reglamento impone a los comerciantes a través de la prohibición de determinas prácticas comerciales, por ser consideradas discriminatorias.

No obstante, no es la única norma que afecta al comercio electrónico, ni será la última, ya que hasta el próximo 2021 se irán aprobando nuevas normas que afectarán desde diferentes vertientes al comercio electrónico mediante la adopción de medidas que forman parte del programa aprobado por Jean-Claude Juncker (Presidente de la Comisión Europea) en la Estrategia de Mercado Único Digital. Por tanto, mi recomendación es que te pongas en contacto con un profesional especializado antes de llevar a cabo una práctica comercial en el entorno digital.

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